Volvamos a lo basico

viernes, 6 de agosto de 2010

Hoy, como diría algún boxeador famoso o la señora Aguilera, volveré a lo básico. Todos los jueves y domingos vivo la experiencia de consumir en su forma más simple y noble. Debo admitir que en la feria no me siento estafado, considero estar pagando inclusive por debajo del costo por un bien de calidad, calidad que noto cuando camino por un supermercado y paso por la sección de frutas y verduras.

A ratos mirando el entorno helado de las cosechas y el alza de precios que se avecina me pregunto, no nos gustaría tener a clientes tan fieles que pese al alza de costos, ellos aun vayan a nuestros locales y nos compren, ¿no les gustaría que cada día que estés ahí ellos vayan te busquen teniendo 10 locales más que tienen la misma oferta tuya? Claro esto no es gratis, el dueño del local atiende a su casera de forma especial, le da regalías distintas a las de un transeúnte común, el tiene conocimiento, que importante es no olvidar lo básico.

Hoy las empresas se basan en la idea que el consumidor tiene la razón, cuando esto es difícil de creer, o más bien de aplicar. ¿Qué razón tiene el cliente, si muchas veces no saben lo que quieren? Tengamos cuidado, el trabajo con el cliente es de tiempo y muchas veces es preguntarle lo mismo un par de veces, y luego de limpiar la información que entregan, programar una oferta que el si deseo, pero que no había descubierto. El casero no da las mismas regalías a todos sus clientes, sabe que le piden, como les gusta el trato, cuanto mas menos llevan y que llevan, pero a él le tomo tiempo el saber esto. El ha descubierto como individualizar la oferta de un producto estándar descomoditizando el trato.

Cuán importante es no olvidar lo básico, todos deseamos un trato individual de la marca, haciéndonos sentir especiales para luego valorar más lo adquirido y entregar una mayor flexibilidad a las variaciones del costo. Todo esto es conocimiento, manejo, ingenio, distinción y amor por lo que hacemos y por quien lo hacemos.

Desde hoy la señora Emilia será mi casera de los kiwis y las naranjas, más allá que están excelentes (ácidas como a mí me gustan las frutas). Sin la necesidad de saber mi nombre me hizo sentir intimo con ella y logro darme un trato familiar siendo que es primera vez que la veo.